La importancia del pH.

Primero que nada ¿qué es el PH? El pH es un coeficiente que mide la concentración de iones de hidrógeno en el agua. El pH es el factor con mayor impacto en un agua correctamente balanceada. Entre menor sea el pH, más ácida será el agua de tu piscina. Por el contrario, mientras más sea el pH, más alcalina será el agua.
Problemas por pH alto
Un pH alto puede provocar problemas tanto en las personas como en la piscina. Un pH superior a 7,8 puede enturbiar el agua y dejar restos en las paredes de la piscina. Además evita que el cloro y otros desinfectantes puedan trabajar efectivamente, lo cual implica que algunas bacterias no se mueren. Por lo tanto, un alto pH en piscinas puede provocar problemas como:
Destrucción de las paredes y el suelo de la piscina: si el pH es muy alto, es posible que las paredes y el suelo se dañen. Un pH alto conlleva un nivel de acidez alto en el agua, por lo tanto, disolverá el yeso y el cemento de la piscina, dejando ásperas las superficies.
Problemas por pH bajo
El pH bajo puede causar irritación en la piel y en los ojos. Como con un pH alto, el cloro y otros desinfectantes no son tan efectivos si el pH es bajo, haciendo posible que algunas bacterias peligrosas puedan sobrevivir. Además, el agua con un pH bajo corroerá los productos metálicos, desgastando las escaleras de metal y las bombas. Un pH bajo en piscinas puede provocar problemas como agua turbia.

Un cambio ligero en el pH es un cambio grande en la acidez. El pH aceptable en una piscina está entre el 7.2 y el 7.8, el agua es ligeramente alcalina. Aunque la recomendación es que se encuentre entre el 7.4 y el 7.6.
Algunos factores que influyen en el pH son:
- Desechos de los bañistas.
- Residuos y desechos en el aire
- Fuente del agua
- Evaporación
Antes de hacer cualquier cambio de PH a tu piscina es necesario que hagas una prueba y que corrijas la alcalinidad total, si es el caso. Mantener un nivel óptimo de alcalinidad total ayudará a controlar el PH.
