Cloramina, el 'veneno' que se oculta en las piscinas

Si ha notado que tras bañarse en la piscina tiene los ojos enrojecidos o la piel seca, no le eche la culpa al cloro. Es más probable que la causa de esas incomodidades no sea directamente este sino uno de sus derivados, la cloramina, que se forma con el contacto del cloro con las sustancias orgánicas presentes en el agua como lo son: el sudor, la orina, los insectos y hasta las hojas y pequeñas ramas procedentes de la vegetación del entorno.
Las cloraminas pueden ser más molestas de lo normal para personas que sufren de problemas respiratorios como puede ser el asma, pero recalcamos que se trata de un problema del mantenimiento y cuidado del agua, ya que los últimos estudios aseguran que la natación en una piscina no produce asma.
¿Cómo podemos librarnos de las cloraminas?
Con un choque de cloro o supercloración para librarnos de las cloraminas. El cual es un tratamiento que consiste en verter una mayor cantidad de cloro de la habitual a la piscina. Esta cantidad depende del tamaño de la piscina y las recomendaciones del fabricante, pero puede ser entre dos y cuatro veces la cantidad normal.
Por otro lado, aparte de desinfectar la piscina la cloración de choque provoca que aumente la cantidad de cloro efectivo, y por lo tanto, la desinfección de la piscina sea más eficaz.
Como se hace un tratamiento de choque o supercloracion
Antes de verter los productos químicos a la piscina, recoge los residuos que puedan haber en la superficie o en el fondo.
Luego, es muy importante que compruebes el nivel de pH (tiene que estar entre 7.2 y 7.6), si este no se encuentra en un nivel apropiado el cloro será ineficaz y tendrás que elevar o bajar según el nivel de pH. Cuando los niveles de pH sean correctos, entonces sí, llevas a cabo el tratamiento de choque.
Se utiliza siempre dicloro granulado (Cloro Shock).
Esta es la fórmula para hacer la supercloración:
CPR = Cloro combinado x 10 – cloro libre = PPM a dosificar.
GRS = M3 x Partes por millón a dosificar / % del producto = la cantidad que se necesita para el punto de ruptura.
Esta es la fórmula para hacer la supercloración:
CPR = Cloro combinado x 10 – cloro libre = PPM a dosificar.
GRS = M3 de la piscina x Partes por millón a dosificar / % del producto = la cantidad que se necesita para el punto de ruptura.
Pasos a seguir:
- Llena un cubo con agua de la piscina y vierte lentamente el dicloro granulado. Atención, vierte siempre el producto químico, nunca el agua sobre el producto químico.
- Remueve bien el cubo de agua con los productos químicos para que estos queden bien disueltos.
- Vierte el contenido del cubo en la piscina. Hazlo de forma suave para que no corras el riesgo de salpicarte y dañarte la piel o la ropa.
- Siempre quedan algunos restos del dicloro granulado en el cubo, así que acláralo con agua y vuelve a verter lo que ha quedado en la piscina.
- Espera entre 8 y 24h horas antes de volver a utilizar la piscina. Esperamos que con este artículo te hayamos ayudado con el mantenimiento de tu piscina. Recuerda que una piscina limpia es una piscina más segura e higiénica para toda la familia.

